Lorenzo Illana. Salgüero de Juarros. Verano del 99

NORMAS SEGUIDAS EN LA TRANSCRIPCION.

          La norma general, con la excepción de la transcripción de Salgüero de Muera, que fué la primera,  ha sido la de máxima fidelidad respecto del texto manuscrito.

Ahora bien, una fidelidad absoluta hubiera producido una excesiva dificultad de lectura para muchos lectores (en el supuesto optimista de que este trabajo tenga alguna vez muchos lectores).

          No ha habido fidelidad en la reproducción de abreviaturas, pues en los manuscritos se produce un abuso de las mismas y además no siempre se utiliza la misma sintaxis para abreviar la misma palabra.

          No ha habido fidelidad en los signos de puntuación, pues en algunos casos, para hacer inteligible un párrafo, ha sido preciso añadir u omitir estos signos.

          Ha habido absoluta fidelidad en la transcripción de los topónimos y sirva de ejemplo para todos los que el lector crea que han sido mal transcritos el de el actual Mozoncillo de Juarros: en las respuestas generales de dicho pueblo, el escribano lo escribe como "Monzonzillo" y así se ha puesto.  Ello no significa forzosamente que dicho lugar se llamara "Monzonzillo" en 1750 y que actualmente haya derivado en "Mozoncillo", pues en otros documentos de la misma época, por ejemplo en las respuestas de Salgüero y en las de Cuzcurrita, está escrito "Mozonzillo". Al respecto, mas bien habría que creer que la relativa poca práctica en la escritura producía el efecto de que la fijación escrita no sólo de los topónimos sino de muchas otras palabras comunes quedara al arbitrio del escribano.

Es también particularmente ilustrativo el topónimo "Ibeas", que aparece escrito las más de las veces como "Yveas", alguna como "Ybeas" y una vez, en la respuesta vigésima sexta de Cueva de Juarros, como "Hibeas"

          Lo mismo sucede respecto de los nombres de persona, es decir, que se escribían no tal y como eran sino tal y como, en el momento de escribir, creyó escucharlos el escribano, y así, como caso más destacado se puede citar el de Domingo Saenz de Barandalla, médico residente en la Ciudad de Burgos, que presta sus servicios en varias localidades, pero al que, en las respuestas del Monasterio de San Cristobal de Ibeas, se le cita como Domingo Sanchez Varandalla, y en las de Mozoncillo, siendo con toda probabilidad el mismo, se le nombra como Dn Domingo Varandalla.

          De otras respuestas también se deduce que no se ponía mucho cuidado en la declaración de los nombres y así, si aquella Hacienda Pública de 1750 hubiera podido disponer de los medios que tiene la Hacienda actual para "cruzar datos", se encontraría con que, en las respuestas de San Millán se dice que: " ... para la composicion de las rexas y erramientas de lavranza estan asalariados con Manuel Perez, Maestro de herreria residente en el lugar de Yveas ... ", y sin embargo, en las respuestas de Ibeas, se dice al respecto: " ... Manuel de Cosca havitante en este lugar Maestro de herreria solo para la composicion de rejas y demas erramientas de la labranza sin entender en otra cosa, asiste a este Pueblo y a el de San Millan en donde esta asalariado ..."

          Aunque el texto mecanografiado ha sido revisado para evitar, en lo posible, errores de tecleado, es evidente que en casi todos los trabajos algún error sobrevive a todas las correcciones.

          La advertencia del párrafo anterior no es banal pues, para alguien que no tenga costumbre en el manejo del tipo de manuscritos con los que hemos trabajado, es perfectamente lícito atribuir a errores de la transcripción mecanográfica hechos tales como el de que una misma palabra, y a veces en un mismo párrafo, se escriba primero con "b" y luego con "v" o viceversa, (p.ej. en la respuesta vigésima de Cueva de Juarros, literalmente, se escribe: "... novillo o nobilla diez y seis reales..."), que una misma palabra se escriba unas veces con "c" y otras con "z", (es el caso típico de ciudad, relación, vecino, doscientos, etc.) unas veces con "x" y otras con "g" o "j", (ejecutar, ejidos, oveja, hijo, bajo, etc.)  y así otros muchos ejemplos. En casi todos los casos la "t" aparece escrita como "tt" y, aunque al dar comienzo a este trabajo, se transcribieron algunas de esa forma, con el tiempo se fue abandonado esa practica y se transcribieron como "t".

          Hay palabras que, en casi todos los manuscritos aparecen con mayúsculas, siendo el ejemplo típico el de las que comienzan por "c" y, en estos casos, el criterio de este que suscribe ha sido errático, pues en algunos casos ha optado por dejarlas con mayúsculas y en otros con minúsculas.

          Respecto de la "y" y la "i", se observa a lo largo de todos los documentos que se utilizaban indistintamente según quién fuera el escribano y que incluso, como pasa con otras muchas letras antes citadas, el mismo escribano podía escribir en el mismo párrafo la misma conjunción de una u otra forma.  Mayor dificultad ofrece la mayúscula de dichas letras, pues aquí mas bien da la impresión de que, además de la confusión anterior,  la "Y" y la "I" se escribían de modo muy parecido y así, en algunos casos, no se podría afirmar con certeza si el escribano ha escrito "Yglesia" o "Iglesia", "Ynterrogatorio" o "Interrogatorio".

La “h”, como se observa a lo largo de casi todas las transcripciones, era utilizada prácticamente sin norma alguna, y así podemos ver escrito “erramienta” y “hantes”.

Hay que concluir, respecto de todas estas vicisitudes gramaticales, que, no estando generalizada, ni mucho menos, la lectura de textos impresos, y no estando generalizado, ni mucho menos, el estudio de la gramática, ni ningún otro estudio, no era fácil para las gentes de aquella época el seguir alguna norma gramatical.

Es más, en el propio decreto inicial, que no es un manuscrito sino un impreso que se supone hecho en las imprentas del Estado, se comienza escribiendo: "SEPAN  TODOS  LOS  VECINOS, Y  MORADORES eftantes, y havitantes de efte Pueblo, llamado ..., ... que fu Mageftad por fu Real Decreto fe ha fervido mandar, que dentro de ocho   dias contados defde hoy, cada vecino, viuda, avitante ò morador; ponga en poder de la...", donde bien se puede observar que en tan breve párrafo se ha escrito dos veces el término "habitante", y las dos de modo distinto.

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