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MONASTERIOS MEDIEVALES PREMONSTRATENSES

Reinos de Castilla y León. María Teresa López de Guerreño Sanz

SAN CRISTOBAL DE IBEAS DE JUARROS

Noticias históricas.

            La primera noticia que conocemos de una fundación religiosa en este lugar es la venta que, el 1 de marzo del 970, hacen a Obeco, García y su hija Urraca ad tivi Obeco et ad collegio de aula sancti Adriani et ad confessores de Sancti Adriani  de un molino sito en el río Ibeas en Cuzcurrita. El documento no dice nada acerca de la filiación de la comunidad, por lo que algunos autores creen que estaba ocupado por benedictinos mientras que la mayoría, siguiendo a Luciano Serrano, son de la opinión de que, aunque en un primer momento la comunidad perteneciese a la orden de San Benito, lo más probable es que fueran clérigos regulares al igual que otros muchos monasterios de aquel tiempo. Quizás fruto de la leyenda y tradición, Bernardo de León, primer cronista de la Orden en España, y el Padre Berganza si recogen el momento en que tras la muerte de Rodrigo Díaz en 1099, los infantes llevaron el cadáver del Cid al monasterio de Ibeas (1) .
            La segunda noticia que conocemos acerca de nuestro monasterio es la donación que Alvar Díaz, hijo del Conde Diego Álvarez de Oca, gobernador de Oca, y su mujer, Teresa Ordoñez, considerados como los verdades fundadores del monasterio, hacen, el 25 de diciembre de 1107 tibi fideli nostro Dominico abbati illud proprium monasterium sancti Christofori de Evea. Por ella aumenta considerablemente el patrimonio monástico de Ibeas al conceder la propiedad de San Vicente de Riocabia, San Adrián de Juarros, la alberguería de Santa Pía, en el camino de Santiago, la iglesia de San Esteban de Hormaza, San Pantaleón de Hormazuela y bienes en Modúbar de San Cebrián, Marmellar, Tolmantos, Rehoyo, Viloria, Santa Cruz y Villaipún. Declaran al monasterio independiente de la familia, cosa que no se llegó a cumplir ya que, Teresa Ordoñez, el 18 de julio de 1124, concedió la mitad de él y todas sus posesiones a la Catedral de Burgos, al igual que su nieta Sancha Díaz. Esta última también donó en 1146 al abad Rodrigo y a los monjes de San Cristóbal de Ibeas el monasterio de Santiago de Villanueva.

            Hemos de esperar hasta noviembre de 1151 cuando, un privilegio de Alfonso VII,  confirma la presencia de la Orden Premonstratense en San Cristóbal de Ibeas, hecho que coincide curiosamente con un cambio en el abaciato, al ser el abad Rodrigo, considerado por la mayoría de los historiadores el primer abad premonstratense del monasterio, quien recibe la donación, por parte de Alfonso VII, de todo el término de Ibeas del Camino: “... Huius rei gratia ego rex Aldefonsus pro anima mea et parentum meorum remissione donando et concedendo roboro et confirmo monasterio sancti Christofori total hereditatem et gratiam in hac pagina descriptam, videlicet: totum terminum de Ovea del Camino ex dicti monasterio Aldeola de Sancto Andrea per viam que transit per sanctum Emilianum et vadit ad Cozcorram...”.

            En la segunda mitad del siglo XII se suceden las donaciones concedidas al monasterio por Alfonso VIII y las familias nobles de la zona, ...

            Durante los siglos XIV y XV el gobierno de la abadía sufrió la excesiva influencia de algunas familias nobles, lo que provocó ciertos desórdenes e hizo necesaria la introducción de los abades trienales elegidos, después de la Reforma, por los abades asistentes a los Capítulos Provinciales, que venían a sustituir a los comendatarios.(2)

            San Cristóbal llegó a regentar hasta 15 iglesias; curias con capillas en San Millán, Santa Eulalia de Rodilla, Santa Leocadia de Tordepera en Villahizán de Treviño, San Miguel en Villapedro, Hurones, Urrez, Salgüero, San Vicente; curias con iglesia parroquial en Mijaradas o Quintanar; meras parroquias o iglesias en Ibeas –parroquia incluida en la iglesia abacial–, Invierno, San Adrián de Juarros, Fuente del Valle... y varias granjas entre las que destacaron las de Quintanar, Mijaradas y San Miguel de Villapedro. Asimismo regentó una fábrica de papel en Ibeas, reedificada en 1583, con iglesia propia construida de nuevo en 1786 con unas condiciones especiales para no perjudicar a la parroquia.

            Siguiendo la tradición hospitalaria y de atención a los enfermos que la Orden Premonstratense tenía, San Cristóbal también administró un hospital que fue uno de los edificios más afectados a consecuencia del desbordamiento de los ríos Mozoncillo y Cueva, en 1737.

            En 1786,  en tiempos del abad Diego Rodríguez-Mendo, fue instalado allí un Estudio de Filosofía cuyos alumnos más aventajados marchaban a la Facultad de Salamanca para completar su formación.

            El 12 de noviembre de 1808 tuvo lugar la invasión de las tropas francesas que permanecieron acuarteladas en las dependencias monásticas, destrozando todo lo que a su paso encontraban y llevándose tanto sus pertenencias como alhajas y ganado. La comunidad tuvo que abandonar la casa que, con el abad Gregorio Martínez, volvieron a ocupar, encontrándose el exterior de la iglesia en buen estado, pero el interior todo desmantelado. Los franceses se habían llevado algunos retablos, vendido los altares colaterales de San Norberto y San Juan Bautista, las losas del pavimento estaban levantadas y la sacristía saqueada; a pesar de todo ello, se restableció la vida comunitaria.

            En 1835, tras la Desamortización de Mendizábal, la comunidad se distribuyó entre las parroquias de los pueblos cercanos y tuvo lugar el abandono definitivo; la ruina y decadencia de sus construcciones fueron inevitables; apenas diez años después, en 1845, un viajero declara que el monasterio de San Cristóbal de Ibeas está en muy mal estado y sin más mérito que la cabecera de su iglesia, que es muy bella.

 


(1) Bernardo de Palacios en su Historia de la ciudad de Burgos es más explícito en sus explicaciones: El rey Don Alfonso [Alfonso VI], luego que lo supo, dispuso venir a Cardeña para hallarse al entierro. Cuando lo supieron los Infantes, salieron a recibir al Rey al Monasterio de Ibeas, desde donde habiendo admirado tan noble acompañamiento y el cadáver del Cid tan bien dispuesto en su caballo, admirándose de que tuviese el rostro tan fresco y los ojos tan claros, entraron en Cardeña y pusieron el cuerpo sobre escaño de marfil.

(2) El 3 de junio de 1477 el Abad y Convento de Ibeas revocaron el poder que tenían dado al Conde de Salinas sobre su Encomienda. Poco después Pedro de San Andrés, ya en el cargo en 1472, fue privado de la abadía por el abad de Aguilar, Juan de Colmenares, enviado a su vez por el de Prémontré, y muy influenciado por el Conde de Salinas, quien había impuesto por la fuerza como abad a Juan de Montañana. Éste, no sólo arruinó muchos de los edificios del monasterio, sino que también gastó todas sus rentas. El cenobio quedó muy dañado económicamente por los gastos –unos 300.000 maravedís– ocasionados durante los ocho años que duraron los pleitos con el Conde Salidas sobre la Encomienda.

 

 

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